Tu producto de IA quizá retiene demasiado bien a los usuarios. Y eso ya es un problema legal.
Los reguladores empiezan a vigilar lo que podríamos llamar la "trampa tierna": algoritmos diseñados para crear dependencia emocional. Si tu asistente de IA o tu chatbot se vuelve cada vez más "comprensivo" y retiene al usuario justo cuando quiere irse, puede que estés cruzando una línea que se está trazando ahora mismo.
La distinción clave que explico a los fundadores es esta: ofrecer valor emocional no es ilegal. Usar algoritmos para fabricar dependencia emocional con fines de lucro es precisamente lo que se está regulando.
Tres pasos concretos si construyes este tipo de producto:
- Transparencia: el usuario debe saber que habla con una IA, no con una persona.
- Diseño anti-dependencia: el sistema debe "enfriar" la interacción cuando detecta uso excesivo, no reforzarlo.
- Usuarios vulnerables: menores y personas mayores aisladas exigen un estándar más estricto.
Si piensas expandirte a otros mercados, considéralo desde el inicio: varias jurisdicciones ya tratan el diseño manipulador como alto riesgo (confirma siempre con abogado local y ley vigente).
Con formación en informática, leo estos productos preguntando primero cómo está escrita tu lógica de retención — porque el riesgo suele estar en el código, no en los términos de uso.
¿Construyes IA emocional o planeas internacionalizarla? Escríbeme por WhatsApp y lo revisamos.
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Mike Wu, Abogado (China) · Práctica transfronteriza
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