Esta semana se volvió viral en China un incidente con un actor famoso tocando un tambor en un evento promocional. Más allá del chisme, el caso plantea una pregunta que todo organizador de eventos debería hacerse: cuando algo sale mal en un acto público, ¿quién paga?

En China, el artículo 1198 del Código Civil impone al organizador del evento una obligación legal de garantizar la seguridad. No es un deber abstracto. Cubre inspección del lugar, prueba de carga de los equipos, diseño del flujo del público, presencia médica y protocolo de emergencia.

Llevé hace años un caso de una inauguración comercial donde un soporte de tambor cedió y cayó sobre una niña. El tribunal asignó la responsabilidad principal al organizador, porque nunca había hecho la prueba de resistencia previa al evento. La lógica jurídica es exactamente la misma para un acto con celebridad.

La responsabilidad se reparte en cuatro capas:

  1. Organizador — primer responsable, deber no delegable.
  2. Administrador del local — responsabilidad complementaria si las condiciones no eran adecuadas.
  3. Artista o famoso — si sigue el guion, no responde como organizador; pero la culpa grave personal sí genera responsabilidad civil.
  4. Espectador — puede aplicar la asunción voluntaria de riesgo (art. 1176) si cruzó zonas restringidas.

Si tu empresa organiza activaciones de marca en China, patrocina eventos o firma con talento local, tu contrato debe especificar pólizas, evaluación de riesgo previa y protocolo de emergencia. No basta con "Parte B se encarga de la seguridad". Esa frase vaga es donde nacen los litigios millonarios.

Atiendo clientes hispanohablantes en operaciones transfronterizas con China. Si necesitas una revisión de contratos de eventos o estructura de responsabilidad, conversemos.

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Mike Wu, Abogado (China) · Práctica transfronteriza
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